San Salvador de Cantamuda

San Salvador de Cantamuda

(La Pernía, Palencia)

San Salvador de Cantamuda es el centro histórico de La Pernía, la capital y actual sede del ayuntamiento.

 

 

Según cuenta la leyenda, en este lugar cantó la muda que dio el apellido Cantamuda a San Salvador.

 

Dejando a un lado la leyenda, una interpretación más prosaica, relaciona Cantamuda (o Cantamuga) con Campo de Muga, como así figura en documentos del siglo XII el antiguo monasterio desaparecido vinculado a la actual iglesia (San Salvador de Campo de Muga). La palabra muga, de orígenes prerromanos, se ha empleado normalmente con el significado de límite, frontera o mojón. Según otros autores, la muga o muda podría estar relacionada con desplazamientos de ganados trashumantes. Quizás Cantamuda fuera en origen el lugar donde se reunían los rebaños antes de iniciar el ascenso a los puertos de montaña.

 

En documentos de 1037 y 1069 conservados en la Catedral de León se menciona una localidad llamada Mazurros (hoy en día inexistente con ese nombre), que por su descripción podría corresponderse con el actual San Salvador de Cantamuda. De ser así, Mazurros pudiera haber sido el nombre originario de la villa, y es posible que tras la construcción del templo dedicado a San Salvador la localidad tomara su misma denominación. 

 

En el diccionario se Sebastián de Miñano de 1826 se informa sobre San Salvador de Cantamuda que “produce buen trigo en una vega que da lino, centeno, cebada y legumbres; bastante yerba y maderas. Industria: carretería y fábrica de maderas para los aperos de labor. Hay bastantes pastores trashumantes […]. Este pueblo fue incendiado por los franceses en la guerra de la invasión, y sólo se salvaron de tres a cuatro edificios.”

 

A la entrada de San Salvador se ubica la Venta Campa, con más de un siglo de historia, que al igual que la Venta Morena (actualmente convertida en alojamiento rural y situada a 2,5 km en la carretera hacia Cervera), sirvieron de refugio y despensa a carreteros y caminantes, convirtiéndose con el tiempo en lugares de encuentro y de referencia para todo visitante.

En San Salvador fue muy destacable también el molino junto al río Pisuerga, transformado en fábrica de harinas en 1922 por César Gonzalez, donde molían gentes de toda La Pernía y Castillería.

 

Tras cruzar el Pisuerga por el puente medieval, y pasar junto a la colegiata, el casco urbano de San Salvador se organiza en dos barrios. El principal, donde se alza el rollo de justicia y el actual edificio del ayuntamiento; y el barrio de los Cossío, a orillas del río de Lebanza.

 

En el año 2008 se instaló en San Salvador de Cantamuda la planta embotelladora de agua Fuentes de Lebanza.

 

San Salvador celebra sus fiestas patronales en honor a San Justo, el 6 de agosto. La localidad también acoge cada año dos destacadas ferias de La Pernía, con reconocido prestigio en la zona: la Feria de ganado vacuno de San Bernardo (20 de agosto) y la Feria del Caballo (16 de octubre). 

Iglesia de San Salvador

La colegiata románica de San Salvador (s.XII-XIII) es uno de los ejemplos más sobresalientes del románico en el norte de Palencia. El edificio destaca por su esbelta espadaña, su altar mayor y la armonía arquitectónica del conjunto, que conserva sin demasiadas modificaciones la estructura románica original.

Rollo de justicia

En la plaza de San Salvador se alza el rollo jurisdiccional del siglo XVI, testigo y símbolo del poder judicial que los obispos de Palencia tuvieron en La Pernía.

Puente medieval

El puente sobre el río Pisuerga que da acceso a la localidad desde la Venta Campa es de época medieval, del siglo XIII. Construido a dos aguas, tiene una longitud de unos 20 metros, con dos vanos, uno principal en el centro y otro más pequeño, ambos en estilo gótico ojival. El tablero superior está muy modificado, fue ampliado y ensanchado en 1993 para el paso de vehículos.

La leyenda cuenta que fue precisamente en este lugar donde cantó la muda.

Casas blasonadas

Entre los siglos XVI y XVIII esta comarca se convirtió en el hogar de numerosas familias nobles e hidalgas que construyeron imponentes casas señoriales. En San Salvador se conservan varios ejemplos de estas casonas que lucen en sus fachadas bellos escudos. Uno de los más significativos es la llamada “Casona” o “Casa de los vascos”, ubicada frente al rollo de justicia. Su inscripción data de 1773 y ha pasado por múltiples usos, como ayuntamiento, escuela, almacén, convento religioso, casa cuartel e incluso cine.

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